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Un libro, un amigo.

Una actividad novedosa dentro de la tradición de los libros obligatorios es la que se realizó en 4ºESO en la asignatura de Lengua y Literatura Castellana.

Uno de nuestros alumnos nos resume cómo ha sido este proyecto:

Escribo sobre el proyecto "Un libro, un amigo" que ya comenzamos de forma peculiar en las vísperas de nuestras vacaciones de Navidad. La principal novedad es que los alumnos deben escoger los libros que sus compañeros iban a leer, así, un alumno decidía qué libro le tocaría leer a otro que a su vez decidía sobre otro y viceversa. De forma aleatoria y no sin antes especificar qué tipo de libros nos gustan para poder orientar un poco a la persona que escogería nuestra lectura, pero claro, sin saber quién hace la elección. Entonces se nos hace entrega del libro, que por cierto, fue acompañada de una recomendación con el porqué ese compañero pensaba que disfrutaríamos la lectura (aunque nuevamente, era anónimo), más parecido a un amigo invisible, pero, con libros.

Una vez sentadas las bases tocaba leer, y tras las vacaciones de Navidad comenzamos a escribir comentarios críticos personales de las obras degustadas, algunas más preferidas y en otros casos, relativos a géneros que no solemos leer. Estos comentarios desde un punto de vista subjetivo, fueron enviados enviados a través de nuestros profesor a quienes originalmente escribieron las recomendaciones —comentarios que rebatían o afirmaban los argumentos expuestos primeramente sobre las características del libro— y nuestros compañeros, a su vez, respondían al mismo con otro escrito más breve en el que coincidían o diferían con lo expuesto.

Pudiera parecer que es complicado, aunque en la práctica no hubo ningún problema o pudiese suscitar dudas sobre la utilidad de la misma, pero lo cierto es que no solo nos enriquecemos como lectores nos gusten o no las lecturas, sino que además potenciamos nuestra capacidad crítica e incluso, al escribir y debatir sobre nuestras opiniones salen interpretaciones o sentidos inusitados e insospechados, por ello no hay que olvidar que es una actividad magnífica no solo a nivel de asignatura, sino también a la hora de descubrir nuevos géneros literarios, porque recordemos que el pensamiento es a los libros lo que el paladar a la comida, pues ambos se enriquecen de sus respectivos sustentos. Mi experiencia fue muy positiva pues adoré compartir mi opinión sobre libros, pero entiendo que pueda no ser tan llevadera para gente no acostumbrada a leer En definitiva, es una actividad muy perfeccionada para otorgar libertad al alumnado y al mismo tiempo una magnífica y sutil tarea que instiga a la mente a reflexionar.

Sergio Gándara (4ºESO)

ESO Bachillerato

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El canal de la Secundaria

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